Dato · 1980 · Ginebra
La viruela: la única enfermedad humana borrada del mapa
En 1967 mataba alrededor de dos millones de personas al año. En 1980 la Asamblea Mundial de la Salud certificó que ya no existía en ningún cuerpo humano del planeta.
~2
millonesMuertes anuales antes del programa
El antes
Dos millones de muertes al año. Esa era la estimación de la Organización Mundial de la Salud sobre la viruela en 1967, el año en que arrancó el programa intensificado de erradicación. La enfermedad seguía circulando en más de treinta países y afectaba a entre diez y quince millones de personas cada doce meses. Los sobrevivientes quedaban marcados: cicatrices permanentes en el rostro y, en una fracción importante de los casos, ceguera.
La viruela llevaba al menos tres mil años acompanando a la especie. Se calcula que solo en el siglo XX causó alrededor de 300 millones de muertes, más que todos los conflictos armados del mismo periodo sumados. No tenía tratamiento. Tenía, eso sí, una vacuna eficaz desde finales del siglo XVIII, y un rasgo biológico decisivo: el virus no vivía en animales. Sin reservorio natural fuera del ser humano, cortar la cadena de contagio significaba cortarla para siempre.
La escala
El programa de la OMS no intentó vacunar a toda la humanidad. Esa era la idea original y resultó inviable. La estrategia que funcionó fue otra: vigilancia y contención. Detectar cada brote, aislar al enfermo y vacunar en anillo a todo su entorno, hasta ahogar el foco.
Las cifras del esfuerzo:
- Alrededor de 2 millones de muertes anuales atribuidas a la viruela hacia finales de los años sesenta.
- Más de 30 países con circulación activa del virus al iniciar el programa intensificado en 1967.
- Cerca de 300 millones de muertes causadas por la enfermedad a lo largo del siglo XX.
- 1975: último caso natural conocido de la forma más grave del virus, registrado en Bangladesh.
- 1977: último caso natural de viruela en el mundo, en Somalia.
- 8 de mayo de 1980: fecha en que la Asamblea Mundial de la Salud declaró erradicada la enfermedad.
El costo total del programa internacional se estimó en cerca de 300 millones de dólares de la época, repartidos entre la OMS y los países participantes. Comparado con lo que los sistemas de salud gastaban cada año en vacunación de rutina, cuarentenas y control fronterizo por causa de la viruela, la inversión se recuperó en cuestión de años y sigue rindiendo cuatro décadas después.
El giro técnico
Dos herramientas modestas explican buena parte del resultado. La primera fue la aguja bifurcada, un instrumento de metal de pocos centímetros que retenía por capilaridad la dosis exacta de vacuna entre sus dos puntas. Reducía a una cuarta parte la cantidad de producto necesario por persona y podía usarla un trabajador entrenado en pocas horas, sin jeringa ni personal médico especializado.
La segunda fue la vacuna liofilizada, estable a temperatura ambiente durante semanas. Eso permitió llevarla a zonas rurales sin cadena de frío, que era justamente donde la enfermedad se refugiaba. La combinación de ambas convirtió la vacunación masiva en una operación logística manejable por equipos pequeños y móviles.
Lo que quedó
Desde 1977 no se ha registrado un solo caso de viruela adquirido de forma natural. Ninguna generación nacida después de 1980 ha necesitado la vacuna. Solo dos laboratorios en el mundo, bajo supervisión internacional, conservan muestras del virus para investigación.
El legado no es solo la ausencia de una enfermedad. Es un método. La vigilancia y contención se convirtió en el manual de referencia para el control de brotes, y la red de rastreadores de campo que se formó durante la campaña se recicló en las siguientes décadas en programas de vacunación infantil y de erradicación de la polio. Muchos de los epidemiólogos que dirigieron respuestas a emergencias sanitarias en los ochenta y noventa se habían entrenado caminando aldeas con una aguja bifurcada en el bolsillo.
Queda también una lección incómoda: la viruela era el candidato más fácil. Sin reservorio animal, con síntomas visibles que hacían imposible el contagio silencioso y con una vacuna barata y estable, reunía condiciones que ninguna otra enfermedad humana ha vuelto a ofrecer por completo. Cuarenta y cinco años después sigue siendo la única enfermedad humana erradicada. La segunda todavía se está peleando.
«Ninguna generación nacida después de 1980 ha necesitado esa vacuna: ese es el tamaño exacto del resultado.»
Temas
- salud
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Sobre las fuentesCifras de la Organización Mundial de la Salud y del informe final de la Comisión Global para la Certificación de la Erradicación de la Viruela (1979-1980).
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Lo que quedó
- Muertes anuales antes del programa
- ~2millones
- Muertes en el siglo XX
- ~300millones
- Último caso natural
- 1977
- Erradicación declarada
- 1980
- Enfermedades humanas erradicadas
- 1
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