Despacho · 2021 · Quibdo, Choco
Mortalidad materna: la cifra que no baja parejo
Colombia redujo a menos de la mitad su razón de mortalidad materna en tres décadas. El promedio nacional, sin embargo, describe mal un país donde morir de parto sigue dependiendo del departamento.
más de la mitad
Reducción desde los años noventa
El antes
La mortalidad materna es el indicador de salud que mejor delata la calidad de un sistema, porque una muerte materna casi nunca ocurre por una enfermedad incurable. Ocurre por hemorragia, por hipertensión del embarazo, por infección o por complicaciones del aborto, y las cuatro tienen tratamiento conocido, barato y disponible desde hace décadas. Cuando una mujer muere de parto, casi siempre murió por una demora: en reconocer el riesgo, en llegar, o en ser atendida al llegar.
Colombia entró a los años noventa con una razón de mortalidad materna de un orden cercano a cien muertes por cada cien mil nacidos vivos. Era una cifra alta incluso para el promedio latinoamericano de la época.
La escala
- La razón nacional se redujo a menos de la mitad entre comienzos de los años noventa y la década de 2010.
- La atención institucional del parto en Colombia supera hoy el 95% de los nacimientos.
- 2020 y 2021: la cifra se disparó durante la emergencia sanitaria y borró años de avance.
- Los departamentos con peores indicadores registran razones varias veces superiores al promedio nacional.
- La mayoría de las muertes maternas se clasifican como evitables en los análisis de caso.
Dónde está la brecha
El promedio nacional es un artefacto estadístico que junta dos países. En las grandes ciudades, con red hospitalaria, banco de sangre, cesárea disponible y remisión rápida, los indicadores se parecen a los de un país de ingreso medio alto. En Chocó, La Guajira, Amazonas, Vaupés y Guainía se parecen a otra cosa.
Las razones son geográficas antes que clínicas. Una hemorragia posparto mata en cuestión de horas. Si la mujer está a seis horas de río del hospital más cercano, si no hay ambulancia fluvial disponible esa noche o si el hospital al que llega no tiene sangre, el desenlace queda decidido por la distancia y no por la medicina. A eso se suma la barrera cultural y lingüística con las parteras y las comunidades indígenas, que durante años se trató como un obstáculo a superar en lugar de como una red existente a la cual conectarse.
Lo que sí funcionó, y está bien documentado, es el control prenatal y la atención institucional del parto. Colombia elevó mucho ambas coberturas y ahí está la mayor parte de la reducción de la cifra nacional. El problema es que ese instrumento ya rindió casi todo lo que podía: cuando el noventa y cinco por ciento de los partos ya es institucional, el margen restante está en el cinco por ciento más difícil de alcanzar, que es justamente donde ocurren las muertes.
Lo que quedó
El repunte de 2020 y 2021 fue la lección más dura. Un sistema de salud tensionado desplaza recursos, cierra servicios de baja complejidad y retrasa remisiones, y las muertes maternas responden a eso de inmediato. El indicador no solo mide el sistema en su estado normal: mide su capacidad de sostener lo básico cuando está bajo presión.
Hay un instrumento que el país aplica y del que se habla poco: el análisis obligatorio de cada muerte materna por un comité que reconstruye el caso hora por hora y establece en qué punto falló la cadena. Ese ejercicio produce el dato más útil del sistema, porque no dice cuántas mujeres murieron sino dónde exactamente se perdió el tiempo. Su límite es que las recomendaciones que salen de ahí no son vinculantes para nadie.
La reducción colombiana es real y es de las más grandes de la región. Pero un promedio que baja mientras la brecha entre departamentos se mantiene describe un avance que no llegó a donde más hacía falta.
«Cuando una mujer muere de parto, casi siempre murió por una demora, no por una enfermedad.»
Temas
- salud
- maternidad
- desigualdad
- territorio
Sobre las fuentesBasado en estadísticas vitales del DANE, boletines epidemiológicos del Instituto Nacional de Salud sobre mortalidad materna y las Encuestas Nacionales de Demografía y Salud.
Firma
Directora
Mide el efecto de los hechos. Su pregunta de cabecera: a cuántas personas cambió esto la vida.
Lo que quedó
- Reducción desde los años noventa
- más de la mitad
- Partos institucionales
- >95%
- Repunte por la pandemia
- 2020-2021
- Brecha territorial
- varias veces el promedio
- Muertes clasificadas evitables
- la mayoría
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