Saltar al contenido

Dato · 1987 · Montreal, Canada

Montreal: el tratado que sí cerró un agujero

Firmado en 1987, es el único acuerdo ambiental de la historia ratificado por todos los países del mundo. Eliminó cerca del 99% de las sustancias que destruían la capa de ozono.

Camilo SernaEditor de datos7 min de lectura

197

Países que lo ratificaron

El antes

En 1985 un equipo de investigadores británicos publicó mediciones tomadas en la Antártida que mostraban una pérdida severa y estacional de ozono sobre el continente. El hallazgo confirmaba una hipótesis formulada una década antes: los clorofluorocarbonos, gases usados en refrigeración, aerosoles y espumas aislantes, ascendían a la estratosfera y allí destruían las moléculas de ozono que filtran la radiación ultravioleta.

La capa de ozono no es un detalle atmosférico. Es el filtro que hace habitable la superficie del planeta para la vida tal como la conocemos. Sin ella, la radiación ultravioleta que llega al suelo aumenta drásticamente, con efectos directos sobre cáncer de piel, cataratas, sistemas inmunes y productividad de los cultivos.

La escala

  • 16 de septiembre de 1987: fecha de firma del Protocolo de Montreal.
  • 197 partes lo han ratificado: todos los países del mundo más la Unión Europea.
  • Cerca del 99% de la producción y el consumo de sustancias controladas ha sido eliminado.
  • Alrededor de 2066: año estimado para la recuperación del ozono antártico a niveles de 1980.
  • 2016: año de la Enmienda de Kigali, que extendió el tratado a gases refrigerantes de alto efecto invernadero.

Es el único tratado en la historia de Naciones Unidas que ha alcanzado ratificación universal. Ninguna otra convención ambiental, comercial o de derechos humanos ha logrado que todos los Estados del mundo se sumen sin excepción.

Por qué funcionó

Tres decisiones de diseño explican el resultado, y las tres se estudian hoy como manual.

La primera: el tratado no exigió lo mismo a todos al mismo tiempo. Los países en desarrollo recibieron plazos más largos y un fondo multilateral que financió la reconversión industrial. Colombia y el resto de la región accedieron a recursos para cambiar equipos y procesos, lo que convirtió el cumplimiento en un asunto técnico y no en un sacrificio económico.

La segunda: se atacó la producción y el comercio, no el consumo individual. Los controles se aplicaron a un número manejable de fabricantes y de flujos comerciales, mucho más fácil de verificar que el comportamiento de millones de usuarios finales.

La tercera: los compromisos se endurecieron por etapas, a medida que la ciencia avanzaba y aparecían sustitutos viables. El tratado se disenó para ser revisado, no para quedarse quieto. Se ha ajustado en múltiples ocasiones desde su firma.

Lo que quedó

Las mediciones satelitales muestran que la concentración de sustancias agotadoras del ozono en la atmósfera viene descendiendo desde finales de los años noventa, y que el agujero antártico, aunque sigue apareciendo cada primavera austral, muestra una tendencia general de recuperación. La evaluación científica periódica que respalda el tratado proyecta el retorno a niveles de 1980 hacia mediados de este siglo en la mayor parte del planeta y hacia 2066 en la Antártida.

Hay un beneficio adicional que no estaba en el objetivo original. Muchos de los gases eliminados eran además potentes gases de efecto invernadero, cientos o miles de veces más calentadores que el dióxido de carbono. Al sacarlos de circulación, el Protocolo evitó una cantidad considerable de calentamiento global sin habérselo propuesto. La Enmienda de Kigali de 2016 hizo explícito ese objetivo al programar la reducción de los hidrofluorocarbonos, los sustitutos que no dañan el ozono pero sí calientan el planeta.

Casi cuatro décadas después, Montreal sigue siendo la prueba de que un problema atmosférico global puede resolverse por acuerdo. También es la prueba de sus condiciones: un número acotado de sustancias, un puñado de industrias, sustitutos disponibles y financiación para quienes debían cambiar. Ninguna de esas condiciones se repite exactamente en el problema climático. La lección útil no es que sea fácil. Es que se puede.

«El tratado no le pidió lo mismo a todos al mismo tiempo. Por eso lo firmaron todos.»

Historias de Impacto

Temas

  • ozono
  • montreal
  • tratados
  • ambiente

Sobre las fuentesSecretaría del Ozono de Naciones Unidas y evaluaciones científicas periódicas sobre el agotamiento del ozono (OMM/PNUMA).

Firma

Camilo Serna

Editor de datos

Construye la cifra que sostiene cada reportaje. Publica la fuente junto al número, siempre.

Lo que quedó

Países que lo ratificaron
197
Sustancias controladas eliminadas
~99%
Año de la firma
1987
Recuperación antártica proyectada
~2066
Tratados ONU con ratificación universal
1

Seguir leyendo

  • Medio Ambiente

    Corea del Sur: el país que volvió a sembrar su montaña

    Salió de la guerra con las laderas peladas y hoy los bosques cubren cerca de dos tercios de su territorio. La reforestación coreana es el caso más citado del mundo y el menos imitado.

  • Medio Ambiente

    El plomo que salió del tanque

    Durante casi setenta años la gasolina llevó plomo y el plomo terminó en el aire, en el suelo y en la sangre de los niños. En 2021 el último país del mundo dejó de venderla.

  • Medio Ambiente

    El río Medellín: treinta años de tubería

    El valle vertía sus aguas negras directamente al cauce que lo atraviesa. Dos plantas de tratamiento, construidas con casi veinte años de diferencia, cambiaron eso. No fue rápido ni fue barato.