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Crónica · 2001 · Bogota

Bibliotecas públicas: el edificio que cambia un barrio

Colombia pasó de tener bibliotecas municipales dispersas y precarias a una red nacional presente en la gran mayoría de sus municipios. Bogotá abrió en 2001 tres grandes bibliotecas en zonas populares y demostró para qué sirven.

Ximena RojasReportera de comunidad6 min de lectura

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Bibliotecas en la red nacional

El antes

Durante buena parte del siglo XX, la biblioteca pública colombiana promedio era un salón con estantes, un inventario desactualizado y horario de oficina. Existía en la cabecera municipal, dependía del presupuesto de cultura, que solía ser el primero en recortarse, y su público natural eran los estudiantes que necesitaban copiar una tarea. En los barrios populares de las grandes ciudades, sencillamente no había.

Ese diagnóstico cambió a finales de los noventa por dos vías simultáneas. Bogotá decidió construir bibliotecas grandes, de arquitectura ambiciosa, en zonas donde no había equipamiento cultural de ningún tipo. Y el nivel nacional decidió que la biblioteca pública debía ser política de Estado y no un renglón opcional del gasto municipal.

La escala

  • 2001: año en que Bogotá inauguró tres grandes bibliotecas públicas, ubicadas deliberadamente en zonas populares.
  • Más de 1.400 bibliotecas públicas integran la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia.
  • Más de 1.000 municipios del país cuentan con al menos una biblioteca pública en la red.
  • 7 días a la semana de servicio en las bibliotecas mayores de la red de Bogotá.
  • Millones de visitas anuales registradas por el conjunto de la red distrital.

La decisión de ubicación fue lo más político del proyecto. Poner un edificio de calidad arquitectónica en Tunjuelito o en Kennedy, y no en el centro, era afirmar que el equipamiento cultural bueno no es una recompensa para los barrios ricos.

Para qué sirve realmente

Quien mide una biblioteca solo por préstamos de libros se pierde la mayor parte de lo que ocurre adentro. Una biblioteca pública bien operada es varias cosas a la vez.

Es el único espacio de la ciudad donde se puede permanecer horas sin consumir nada. Eso importa en barrios donde los espacios cubiertos, iluminados y seguros son escasos y casi siempre son comerciales.

Es infraestructura digital. Para una parte importante de los usuarios, el computador de la biblioteca es el único acceso a internet con pantalla grande, el sitio donde se hace una hoja de vida, se llena un formulario del Estado o se toma una clase virtual.

Es sala de estudio. En viviendas pequeñas y compartidas, no hay mesa disponible ni silencio. La biblioteca lo presta.

Y es programación: talleres de lectura para primera infancia, clubes de escritura, alfabetización digital para adultos mayores, actividades con colegios del sector. Buena parte del uso es programado, no espontáneo.

Lo que quedó

La red nacional convirtió la biblioteca en un servicio con estándar mínimo verificable: colección actualizada periódicamente, personal capacitado, conectividad y horario extendido. No todas las bibliotecas del país cumplen ese estándar, pero existe uno, y eso permite medir la brecha en lugar de suponerla.

El modelo bogotano se estudió y se replicó. Medellín construyó su propia red de parques biblioteca en las comunas de ladera, con la misma lógica de anclar equipamiento de calidad en el territorio y conectarlo con el transporte público. Otras ciudades del país siguieron con versiones ajustadas a su escala.

Queda también una fragilidad. La biblioteca pública es infraestructura de bajo costo de construcción y alto costo de operación sostenida: la colección se desactualiza, los equipos se vuelven obsoletos, el personal rota. Un edificio abierto sin presupuesto de funcionamiento se degrada en pocos años hasta volver a ser exactamente aquel salón con estantes viejos del que se quería salir.

La cifra que resume el asunto no es la de metros construidos. Es la de horas de apertura. Una biblioteca que abre siete días a la semana hasta la noche vale, para el barrio, mucho más que dos bibliotecas que abren de ocho a cinco.

«Es el único espacio de la ciudad donde alguien puede quedarse cuatro horas sin comprar nada.»

Historias de Impacto

Temas

  • bibliotecas
  • lectura
  • cultura
  • bogota

Sobre las fuentesInformación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y de la red de bibliotecas públicas de Bogotá.

Firma

Ximena Rojas

Reportera de comunidad

Trabaja a pie de barrio. Su libreta pesa más que su cámara.

Lo que quedó

Bibliotecas en la red nacional
+1.400
Municipios cubiertos
+1.000
Grandes bibliotecas abiertas en Bogotá en 2001
3
Días de servicio semanal
7
Costo de entrada
0

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