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Crónica · 1995 · Cartagena, Bolivar

Cartagena: el agua que sí llegó

A comienzos de los noventa una parte grande de la ciudad no tenía acueducto y la ciénaga de la Virgen recibía las aguas negras sin tratar. Treinta años después la cobertura es casi total. El resto es más complicado.

Ximena RojasReportera de comunidad7 min de lectura

1995

Inicio del nuevo esquema

El antes

Cartagena entró a los años noventa con un servicio de agua que funcionaba mal para quien lo tenía y no existía para quien no. Las empresas públicas municipales acumulaban deudas, las redes perdían una proporción enorme del agua que transportaban y el servicio era intermitente: llegaba unas horas al día y en algunos barrios de la zona suroriental no llegaba nunca. La gente compraba agua en carrotanque, a un precio por litro varias veces superior al de la tarifa.

El alcantarillado estaba peor. Buena parte de las aguas residuales de la ciudad terminaba en la ciénaga de la Virgen, un cuerpo de agua somero rodeado de barrios populares y conectado al mar por una boca estrecha. La ciénaga se convirtió en una cloaca abierta al lado de las casas de la gente más pobre de la ciudad turística más visitada del país.

La escala

  • 1995: año en que empieza a operar la empresa mixta que asume el servicio, con participación del Distrito y de un operador especializado.
  • La cobertura de acueducto en el área urbana pasó de dejar por fuera a una parte importante de la ciudad a ser prácticamente universal.
  • El servicio pasó de intermitente a continuo las veinticuatro horas en la mayor parte de la red.
  • 2013: entra en operación el emisario submarino que saca del sistema costero las aguas residuales tratadas.
  • La cobertura de alcantarillado creció de forma pronunciada, aunque siempre por detrás de la de agua.

Cómo se hizo

El modelo fue una empresa de capital mixto: el Distrito conservó la propiedad mayoritaria de los activos y la participación accionaria, y un operador con experiencia técnica entró a manejar la gestión. No fue una privatización en el sentido de vender la red, y tampoco fue dejar las cosas como estaban. La discusión sobre si esa fórmula es replicable sigue abierta veinte años después, pero el desempeño operativo del caso cartagenero es de los más medidos de América Latina.

Lo que cambió primero no fue la tubería sino la contabilidad. Se midió el agua que se producía contra el agua que se facturaba, se atacaron las pérdidas, se sectorizó la red para poder aislar fugas y se estableció una estructura tarifaria con subsidios cruzados que permitía conectar barrios de estratos bajos sin quebrar la operación. Cada conexión nueva en un barrio popular era, además, un usuario que dejaba de comprarle al carrotanque.

El emisario submarino fue la pieza más discutida. Es un ducto que lleva mar adentro las aguas residuales después de un tratamiento preliminar y las descarga a profundidad, lejos de la costa y de la ciénaga. Los críticos señalaron que traslada el problema en vez de resolverlo con tratamiento completo. Los defensores respondieron que sacar la carga orgánica de un cuerpo de agua cerrado y poco profundo, donde vive gente, era la prioridad medible.

Lo que quedó

La ciénaga de la Virgen dejó de recibir el grueso de la descarga y sus indicadores mejoraron. Los barrios del suroriente tienen agua de la llave. La ciudad dejó de aparecer en los rankings de peor servicio del país.

Lo que no cambió es igual de visible. Cartagena sigue siendo una de las ciudades más desiguales de Colombia y el acceso al agua resolvió una carencia sin tocar las demás: la informalidad de la vivienda, la inundación recurrente en invierno, el drenaje pluvial insuficiente. Tener agua potable no vuelve formal un barrio construido sobre relleno.

Y queda una lección administrativa incómoda. Lo que arregló el servicio no fue una obra sino una estructura de gestión sostenida durante décadas, con medición, tarifas y continuidad. Eso no se inaugura, no se corta cinta y no gana elecciones.

«Cada conexión nueva en un barrio popular era un usuario que dejaba de comprarle al carrotanque.»

Historias de Impacto

Temas

  • agua
  • saneamiento
  • cartagena
  • servicios

Sobre las fuentesBasado en reportes de desempeño del sector de agua y saneamiento en Colombia, documentación pública sobre el esquema de operación del acueducto de Cartagena y el registro de entrada en operación del emisario submarino.

Firma

Ximena Rojas

Reportera de comunidad

Trabaja a pie de barrio. Su libreta pesa más que su cámara.

Lo que quedó

Inicio del nuevo esquema
1995
Cobertura urbana de acueducto
casi universal
Continuidad del servicio
24horas
Emisario submarino en operación
2013
Cuerpo de agua liberado
ciénaga de la Virgen

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