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Despacho · 2017 · Mocoa, Putumayo

Mocoa 2017: la noche que bajó la montaña

Una lluvia extraordinaria descargó sobre las cuencas altas y tres quebradas se salieron juntas de madrugada. Murieron alrededor de 330 personas. La pregunta que quedó no es meteorológica sino de aviso.

Laura AgudeloDirectora6 min de lectura

31

de marzo de 2017Fecha del desastre

El antes

Mocoa está construida en la confluencia de varias corrientes que bajan desde el piedemonte amazónico. Es una geografía de pendiente fuerte, suelo saturado y lluvias de gran intensidad, y los estudios técnicos que existían antes de 2017 ya describían el riesgo por avenida torrencial en varios barrios de la ciudad. El diagnóstico estaba escrito. No estaba traducido en obras, en reasentamientos ni en un sistema de aviso que funcionara de noche.

Una avenida torrencial no es una inundación. No es agua que sube despacio y da tiempo de subir las cosas al segundo piso. Es una masa de agua, lodo, piedra y troncos que baja por el cauce a velocidad alta y arrasa lo que encuentra. El tiempo útil entre que se dispara y llega es de minutos.

La escala

  • 31 de marzo y 1 de abril de 2017: noche del desastre.
  • Alrededor de 330 personas muertas, además de centenares de heridos y decenas de desaparecidos.
  • Tres corrientes principales se desbordaron de manera simultánea: Mocoa, Mulato y Sangoyaco.
  • La lluvia caída en pocas horas equivalió a una fracción muy alta del promedio mensual de la zona.
  • El evento ocurrió de madrugada, con la población durmiendo.

Esa última línea es la que explica la cifra de muertos. El mismo volumen de agua bajando a las tres de la tarde habría dejado una tragedia grande. Bajando pasada la medianoche, sin sirena, sin llamada y sin nadie despierto para ver el nivel del río, dejó un barrio entero borrado.

Lo que cambió

Después de Mocoa, Colombia aceleró la instalación de estaciones de monitoreo hidrometeorológico en cuencas de alta pendiente y la conformación de sistemas de alerta comunitaria en municipios con antecedentes de avenida torrencial. La lógica técnica es directa: sensores de nivel y de lluvia en la parte alta de la cuenca, un umbral definido, y una sirena o una cadena de llamadas en la parte baja.

La parte cara de ese sistema no son los sensores. Es el mantenimiento, la operación permanente y el entrenamiento de la gente. Una sirena que suena y nadie sabe interpretar no salva a nadie. Una alerta que se emite y llega a un funcionario que no está de turno tampoco. Los simulacros nocturnos, que son los incómodos, son los que importan, porque los eventos de este tipo tienden a ocurrir de noche, cuando la lluvia de la tarde ya saturó el suelo.

También quedó en evidencia el problema de fondo, que es de ordenamiento. La ciudad creció sobre las zonas donde el río ya había pasado antes. Reasentar un barrio es la medida más efectiva y la más difícil de ejecutar: cuesta mucho, tarda años, exige suelo disponible y choca con el arraigo de la gente y con la ubicación de su trabajo.

Lo que quedó

Mocoa se sumó a Armero y al Eje Cafetero en la lista corta de desastres que reformaron la manera colombiana de pensar el riesgo. En los tres casos la información técnica sobre la amenaza existía antes del evento. Lo que no existía era la conversión de esa información en una decisión incómoda tomada a tiempo.

La reconstrucción siguió después el mismo patrón de otras emergencias colombianas: recursos rápidos al inicio, atención mediática durante unos meses y un ritmo mucho más lento cuando la ciudad salió de los noticieros. Las obras de mitigación en las cuencas altas y los reasentamientos avanzaron a velocidades muy distintas de las que se anunciaron en abril de 2017.

Un sistema de alerta temprana es barato comparado con lo que evita y caro comparado con lo que hay en el presupuesto municipal cualquier año en que no ha pasado nada. Esa es toda la dificultad del asunto, y no es técnica.

«La información sobre la amenaza existía antes. Lo que faltaba era convertirla en una decisión incómoda a tiempo.»

Historias de Impacto

Temas

  • desastres
  • alertatemprana
  • riesgo
  • putumayo

Sobre las fuentesBasado en informes oficiales del sistema nacional de gestión del riesgo de desastres sobre la avenida torrencial de Mocoa y en la documentación técnica posterior sobre sistemas de alerta temprana en cuencas de alta pendiente.

Firma

Laura Agudelo

Directora

Mide el efecto de los hechos. Su pregunta de cabecera: a cuántas personas cambió esto la vida.

Lo que quedó

Fecha del desastre
31de marzo de 2017
Víctimas fatales
~330
Corrientes desbordadas
3
Hora del evento
madrugada
Departamento
Putumayo

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